domingo, 30 de junio de 2013


Foto Luis Alvarado



Entiendo el universo como un conjunto de cuerdas invisibles que vibran en el vacío, entiendo ese vacío como la posibilidad de sonoridad que todos los seres animados e inanimados llevan en sí mismos, ésta es quizás la principal vía por la cual resonamos y  nos sincronizamos unos con otros. 

La poesía viene después. Justo cuando la creación parece bastarse a sí misma con sus paisajes, estampas y horizontes pintados en un plano musical diverso aparece ese mundo interno, nudo narrativo que precede al silencio, a la mutilación, a la sensación de caída.

La guitarra es una extensión lúdica de mi propio territorio, en ella me toco, en ella me palpo, entre su vacio y el mío transitan metáforas táctiles, digitaciones en espiral que alinean mi cuerpo físico, espiritual y emocional con seis cuerdas que bien pueden ser seis dimensiones de una realidad compleja y fantástica en la que  logro pre-sentirme.

Nada es casual, y si por algún motivo leés estas líneas y las vibraciones de la vida nos permiten coincidir, espero compartir con vos mis canciones, mis pasiones, mis versos y sonidos. 

Abrazos y mucha luz.